lunes, 20 de mayo de 2019

Leyenda de "Los Llanganates"

Llanganates, significa en idioma nativo Cerro Hermoso, ha sido declarado por parte el Fondo Mundial para la Naturaleza, (WWF), como “Regalo para la Tierra”, máximo galardón que otorga esta organización a los esfuerzos para la conservación de la Naturaleza, se encuentra ubicado en la Cordillera Central de los Andes, una zona considerada de alto valor científico debido a la convergencia de un gran número de especies únicas.

Según la leyenda de los Llanganates, en esta zona está escondido el tesoro del Reino de Quito, el cual fue enterrado para alejar de la codicia a los conquistadores, es por ello que desde la época de la Colonia, personas aventureras y expedicionarios han ido a buscar el mítico tesoro, La historia nace en la Conquista española; en 1532, cuando Atahualpa es secuestrado en Cajamarca, él ofreció pagar un cuarto lleno de oro para recuperar su libertad; el encargado de recopilar el metal fue Rumiñahui, quien pagó parte del rescate y al enterarse de la muerte del inca, escondió el resto en los Llanganates, en la cumbre más alta que tiene 4.571 metros sobre el nivel del mar, donde existe un cráter que está lleno de agua y es allí donde dicen que arrojó el tesoro, sin embargo, se han realizado numerosas expediciones pero todas fracasaron, según cuentan los pobladores de Píllaro y San José de Poaló, quienes participan como guías de las expediciones, aun cuando otros manifiestan que ya se llevaron el oro de Atahualpa. Así es el lugar, un sitio inhóspito para el ser humano pero lleno de historia y con una gran biodiversidad, cuya mayoría de animales está en peligro de extinción.

Actualmente la región está convertida en Parque Nacional Llanganates, es un área protegida en Ecuador que cubre parte de las Provincias de Cotopaxi, Napo, Pastaza y Tungurahua; al Parque se puede acceder desde varias direcciones, pero los visitantes suelen venir a través de poblaciones como Salcedo, Patate, Píllaro, Baños, y Río Verde; Por su difícil acceso, preserva casi intactas su flora y fauna. Hasta hace poco solo atraía a aventureros arriesgados que buscaban el tesoro de Atahualpa, pero hoy en día los visitantes son científicos que buscan estudiar sus plantas y aves. Se está trabajando para convertir en un corredor biológico al integrar el Parque Nacional Sangay, de cualquier manera más que el oro escondido, es el mayor tesoro natural que los ecuatorianos debemos manejar apropiadamente.

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